9 Mayo, 2008
Futuro Imperfecto de Catalunya
Posted by Pare Carbasser under cataluña, política | Etiquetas: cataluña, Catalunya, futuro |[2] Comments
Futuro Imperfecto de Catalunya
Índice
Iberia y la prueba del algodón de Saramago
Globalización, Liberalización y Clima
El Futuro de Catalunya en el siglo XXI
Futuro imperfecto de Catalunya
Introducción
“Café para todos”, Victimismo catalán, Federalismo asimétrico, “No les gustamos - no nos gustan - y no nos gustamos”, “España desde una esquina”… son burbujas que ascienden a la superficie de nuestra cocido convivencial, y señalan que los condimentos quizás no están bien ligados. Nos hablan de centralismos, federalismos y soberanismos, y nos invitan a posicionarnos. Pero no tengo claro a favor de quien ni de qué, ni si ya merece la pena.
En definitiva, esas propuestas no son más que un medio colectivo para un fin, con sus ventajas y sacrificios. Repasaré, pues, el fin con sus expectativas y riesgos, y juzgaré el medio, que ha de regular los cauces de convivencia, de supervivencia e ilusión hacia un futuro. Futuro que debería recoger las correcciones de un presente imperfecto para las nuevas generaciones. Y no se me ocurre otra manera de juzgarlas, que desgranar el título: Cataluña, Imperfecta y su Futuro. Aquí viene mi conjugación. Desde lo que he percibido que es, hasta lo que imagino que podría ser.
Cataluña hasta hoy
El territorio y su gente configura a un país. Cataluña es mi país singular. Su historia tiene raíces de 1000 años, y sus últimos 500 años, vida propia aparte, pasan por un entronque político con lo que denominamos España. Hace menos de 100 años podía presumir de ser una red de ciudades, y hace menos de 50 a los mayores se les reservaba el trato de Ud., y comprábamos indulgencias para evitar el purgatorio. ¿Qué es Cataluña?
Me han contado que mi sociedad, a lo largo del tiempo, ha sido una gente orgullosa de su trabajo y vigilante con sus recursos. Ha sido agrícola, menestral y mercantil, desde hace siglos. E industrial con retraso, en el siglo pasado. Mestiza, integradora y cauce de muchos flujos: De mar a tierra, de sur a norte. Una sociedad civil dialogante, negociadora, asociativa y con curiosidad, heredera de una historia donde prevaleció la ley pactada por el clero, la nobleza y burguesía urbana frente a absolutismos cortesanos. Consejo de Ciento, Ley del Mar, 1714, 1789, 1812, Cuba, 1936, 1978… son recodos de la historia, que honran a nuestros antepasados… pero son Historia.
La población autóctona se ha ido reduciendo, pero su progreso ha dado trabajo y oportunidades a una nueva población inmigrada Cuando nos decían que éramos seis millones, más de la mitad ya era de aluvión español que vino a buscar su futuro aquí. Diez años después, ya somos más de siete millones, con un nuevo aluvión extra-estatal. Ya es global. Solo una honesta minoría con poca descendencia se considera heredera natural y difusora de su “Seny y rauxa”, para que, junto con el idioma, sea atributo de todos los llegados, y pasen a engrosar la sociedad que no supimos acrecentar por natalidad.
Catalunya va camino de convertirse en el recuerdo de lo que fue. Las ciudades para vivir han dado paso a las ciudades para ser enseñadas. Empezamos a oler a museo. Y esto es signo de mirar atrás, en vez de sacar pecho y conocimiento para mirar al frente. Cataluña no reencuentra su agilidad y está perdiendo fuelle, mientras otras comunidades la superan. Antes de 15 años seremos el territorio con más viejos de Europa, emulando a Japón, y nuestra juventud estará compuesta mayoritariamente por las segundas y terceras generaciones de inmigrados. Y ellos, poco tendrán que ver con San Jordi ó el ball de bastons, méritos mediáticos aparte. Nuestra identidad de “seny i rauxa” no parece ser practicada por la mayoría, y los conversos al catalanismo manifiestan a menudo un fanatismo identitario que choca de frente con esos valores de seny, que nos han transmitido los mayores.
El coste de nuestro bienestar es caro, y ya no somos tan competitivos. Aun cuando haya vocación de riesgo, ya no hay tanto espíritu de sacrificio y superación, ni tantas oportunidades. La ilusión decrece. Parece que nos hemos rendido. Los apostantes por un Estado Del Bienestar parecen haberse plegado al dulce final hedonista de una civilización: China lo hace más barato, India administra y programa más eficientemente, Japón lo hace mejor… Y aquí nuestro horizonte está en ser funcionarios, mientras Europa se dedica a pregonar la urgencia del nuevo conocimiento. Pero no lo exigimos, para que los chavales no se agobien, en tanto que China genera un millón de nuevos ingenieros cada año.
¿Será el relevo generacional un relevo de civilizaciones? (Blade Runner, capitulo I, versículos de la población china). Ó, ¿Se repetirá la historia apache, en carne propia? … Sus praderas se estaban occidentalizando. Había unos recién llegados que, con usos y valores distintos - títulos de propiedad, religión, fusiles, gaitas y violines- sepultaron su civilización, relegándolos a las reservas y a los museos. Romanticismos aparte ¿Es bueno ó malo? Creo que es realidad, simplemente. Es la cruda historia evolutiva de las sociedades humanas. Y hoy yo no sé de ningún himno nacional norteamericano que esté construido sobre las músicas indias.
Cataluña en España
La evolución socio-política nos ha llevado a pertenecer, junto a otras comunidades, a un estado democrático de derecho con listas cerradas, Congreso, Senado de salón y Parlamento de mi tierra. Con unos derechos de Ciudadano sobre el papel, que ya querrían para sí los abuelos que labraron los hechos de las memorias históricas. Y con una justicia subdimensionada, garante de derechos, que le cuesta digerir la velocidad de los tiempos y la explosión legislativa sin la dotación de recursos correspondientes.
Habría que detenerse un poco en evaluar las creencias y voluntades de nuestros compañeros de andadura democrática. Con ellos tenemos pactos constitucionales de unidad, solidaridad, igualdad, defensa y progreso. Sin olvidar a una transversal Iglesia Católica, predicadora de valores morales, que ha cortejado y bendecido la España tradicional frente a la normalización de valores sociales de los dos últimos siglos y que culminó en la desastrosa guerra civil: La España tradicional en armas frente a La España legal pasada de vueltas.
Estamos en vías de una integración superior, llamada Europa, articulada a partir de los estados miembros, y que se plantea la ecuación del estado del bienestar sustentado por economías que están perdiendo la competitividad industrial. Ya hay moneda común y emisión de directivas de rango superior a la de los estados, cuando ellos lo permiten. Estados que quieren seguir existiendo, en nombre de su identidad. No son tan dispares los gallegos ó andaluces al hablar de España, ni tan distintos los alemanes ó los italianos pensando en Europa. Esa unión, aún joven y débil, ya condiciona la economía mundial, al propiciar un Euro que disputa la supremacía del Dólar.
Este bienestar de Europa es deseado por otros con menos suerte, y la inmigración ha hecho importante acto de presencia. Y también hay un debate abierto sobre culturas y fronteras, que daría lugar a una Europa de naciones, pero esto es otra historia, … o no.
Con una perspectiva amplia, la historia reciente no ha ido mal a los españoles, tras treinta años de convivencia constitucional. El periodo de democracia vivido de mayor duración, en siglos. Socialmente, derechos y bienestar han ganado espacio: Desde los de Libertad, al de la ducha con agua caliente. Económicamente, nos hemos rehecho, y la integración en Europa ya ha dado sus primeros frutos, con subvenciones de ayuda a nuestro desarrollo. Mientras unos se han rehecho, quizás otros las han tomado como subvenciones de bienestar… Pero si parece que todo es aceptable y estable… ¿A qué obedece, pues, ese lamento político?
El lamento catalán.
La economía catalana, escasa en recursos primarios, ha sido laboriosa en el trabajo, ágil en la adaptación, curiosa en la novedad y arriesgada en la prueba. Eso sí: Prueba pequeña, acorde con el universo de la economía familiar. Nos cuesta mucho tener multinacionales. Con todo, hemos tenido una ventaja relativa en alcanzar progreso. El mercado natural ha sido España, con pinitos por Europa y aventuras por el mundo hispanoamericano. Con el beneplácito y el aplauso de las arcas del estado.
Tenemos experiencia en el comercio, pero no hemos tenido facilidades para trabajar un mercado tan próximo como el sur europeo. Si Francia era nuestro otro mercado próximo, ha sido imposible construir 300Km de tercer rail ferroviario, con la centésima parte del presupuesto del AVE, para tener ancho europeo desde la frontera hasta Tarragona, y dar vida europea a nuestros puertos y comercios… Y hemos tenido que construir autopistas de pago para mantener actualizado el corredor del mediterráneo. ¿Por qué? … es que Madrid… Ah!
Por otra parte, la igualdad oficial de rentas españolas, -con costes de vida real muy distintos y acreditado por las manifestaciones de los funcionarios que consiguen plaza en Catalunya-, ha hecho caso omiso durante años a nuestras clases pasivas (jubilados, viudas y parados). La igualdad de mercado ha ignorado los sobreprecios de las autopistas y la inversión pública ha omitido inversiones y servicios necesarios, lastrando nuestra competitividad. El silogismo es largo, pero al final eso repercute en la economía doméstica y en decisiones de paternidad, mientras otra población ocupa los puestos de trabajo aquí creados.
Se nos permite la excepción de la lengua, cual folclore como los tambores de Calanda, pero no vemos que hagan suya la co-oficialidad: “Debemos hablar en cristiano” y Andalucía niega el catalán en sus Escuelas oficiales de Idiomas. Sardanas, muñeiras, gaitas, flautas e isas juntas no alcanzan a igualar a la cultura que nos televisan, propia del centro y sur, mientras aquí nos dejamos seducir sin rodeos por el flamenco y las sevillanas. Hasta se ha hecho uso de la emigración para que reclame sus derechos de origen con tal de diluir los usos de aquí. Y burla burlando, vamos perdiendo pié. Cualquier intento catalán para hacer oír su voz tiene siempre la interpretación restrictiva de la Constitución y la amenaza de pérdidas en mercado español. Y qué decir de la cizaña y desconfianza sembrada entre pueblos para desvanecer sinergias con Cataluña, que pudiera hacer sombra al poder de la España central. Mientras Europa da ejemplo de cómo unir voluntades creando intereses comunes, aquí se practica lo contrario. ¿Casualidades y coincidencias?
El Proyecto Castellano
En los últimos 100 años el progreso español ha sido periférico y septentrional, mientras que el interior prestaba más atención a la administración y al sector primario con industrialización ligera. Pero en 50 años, nuestras regiones han tenido que asumir el acelerado paso al post industrialismo del siglo XXI, guiado por la competitividad mercantil y la innovación tecnológica de otros.
Y cuando parece que alcanzamos algo… ¡Toma globalización y pérdida de competitividad! Turismo y globalización han desmontado el peso industrial de España, y no somos tan ricos como creemos: Cataluña ha perdido en 10 años más de la mitad de su tejido industrial, mientras busca respuestas en la identidad. Baleares también lucha por ella, mientras vende su tierra a Alemania; a Levante ya no le salen las cuenta de sus cítricos y cerámicas y consiente ilegales PAI y LRAU; a Andalucía le están cerrando las concesiones industriales y le discuten sus caladeros; Galicia lucha por la leche y ya sufre por sus mariscos; el Segura y las Castillas miran a Bruselas y al cielo seco, en tanto que otros apuestan por los viñedos a más altitud; en el País Vasco les esquilman la anchoa, aún procuran por su metalurgia y también se preguntan las raíces de su ombligo… Y entretanto, los inmobiliarios se ha apropiado del ahorro de la mitad de los españoles y ha aplazado la crisis que vive Europa… ¿Y Madrid?
La comunidad de Madrid también tiene su marco económico y sus vicisitudes. Decidieron ser otra autonomía, y ciertamente tienen una homogeneidad: Una provincia donde dormir y una ciudad mayormente administrativa donde trabajar, sin mezclarse con la agricultura castellano manchega que les rodea. ¿Que bien preciado se oculta en esas tierras que dé trabajo y progreso, aparte de palacios y museos? ¿A qué se dedican? Obviando momentáneamente el Poder con mayúsculas que también vive allí, a grosso modo, se dedicaban a administrar.
Una “carrera” de gran salida era “Ministerios”, cuando hace menos de 30 años todo seguía centralizado en sus organismos ministeriales. A la globalización que a todos nos afecta, les ha aparecido un problema añadido: la descentralización administrativa de las autonomías y sus trasferencias. Para la tecnocracia ministerial, perder un organismo regulador también es perder un área de poder a cultivar en la intimidad. Perder una sede multinacional es una pérdida directa de puestos de trabajo, un área de influencia y unos ingresos societarios: Más que los que pierde una autonomía cuando una multinacional extranjera cierra una factoría.
Si aquí vendemos cultura, sol y playa, … Que vende Madrid? .- Capitalidad y Puerta de España, si se permite la ironía: “Bienaventuradas empresas nacionales y multinacionales que vengan. Estarán al lado de unos ministerios reguladores aún bastante potentes, -con 150.000 excedentes aún en nómina -, y una red radial de comunicaciones que les permitirá gestionar eficazmente el mercado hispano y portugués. … Nuestra gente ya está habituada a la administración de los demás”… Y allí se están asentando las multinacionales con sus factorías y parques logísticos bajo el brazo.
Es encomiable y necesario que los madrileños emprendan vías para buscar su progreso, sea con Valencia, ó predicando una centralidad. Hay que aplaudirlo. Pero que NO lo hagan por el camino de siempre: Cercenando, en nombre de la capitalidad., las potencialidades y aportaciones de otros y aderezando su propaganda mediática con tildar de extremistas, cercanos al terrorismo, a los que les discuten.
Su proyecto es claro: Una España central fuerte, con peso propio en Iberoamérica, que repita el modelo de los Austrias y pueda codearse con los grandes en la foto del mundo, con compañías nacionales en sintonía con los mecanismos del estado, de su estado. Y paso a paso se lo han construido: Iberia en la T4; Puerto de mar en Valencia; INI liberado y retenido para financiar un partido del que se han apropiado, Fomento y Adif… Si buena parte de la riqueza se ha movido sobre el corredor del Mediterráneo, ha habido que diseñar los AVES centralmente: Sevilla-Madrid, Valencia-Madrid antes que el Almería - Francia, que sigue esperando… ¿Qué sería ahora del Madrid administrador sin administrados, ni comunicaciones radiales? ¿Quién querría instalar allí su cuartel ó su factoría? Ahí, el Poder ha jugado sus cartas para forzar interesadas inversiones en nombre de una capitalidad, cuando en realidad era por un centralismo. (Y mientras, pienso en alternativas como N.Y., Milán, Frankfurt…)
Y al hablar del poder, hay varios vectores entrelazados, que agudizan el perfil de Madrid:
1.- Poderoso caballero es don Dinero: Dineros acomodados que por la mediación del aparato del estado consiguen protección de precios y contratos. El BOE es su instrumento. Libertad, sí, pero dentro de la ley que ellos procuran. Por otra parte, las tecnologías de la información han convertido un factor de identidad, como es la lengua castellana, en un mercado digital de 400 millones de usuarios, despertando viejos sueños imperiales de metrópoli. Y desde la metrópoli imperial se temen a las identidades nacionales distintas que puedan disputar su preeminencia.
2.- La conciencia nacionalista, -que no nacional-, de la España interior y sureña, - tanto la conservadora como la socialista-, que ve en Madrid, por encima de su capital, a su adalid y su ombligo natural. Es su identidad la que ha de contar en Europa. El proyecto político de esa España central se ha apropiado la herencia del alma española y pretende su exportación por ley a todos los rincones del estado, por encima de identidades distintas que aún creen en una España plural pactada de buena fe. Su nación nacionalista es el estado y las otras identidades distorsionan su proyecto. ¿Cómo permitir que televisiones no adscritas a su proyecto difundan ideas distintas? .- Cerrándolas. Como TV3 en Valencia. Torciendo unas, como Canal9 Y abriendo otras: La pública TeleMadrid, o las privadas Veo e Intereconomía.
No ha de extrañar tampoco que la conservadora Iglesia Católica vea interesante el proyecto de reconquista de la España plural y de una IberoAmérica, mestiza de creencias y proclive a la teoría de la Liberación.
En esos términos, se entiende que no puedan concebir una gestión estatal (no corresponde la palabra nacional) con extraños que sienten identidades distintas y distorsionen su objetivo. Tiene pleno sentido denunciar a Endesa por trasladarse al “Extranjero”, léase Gas Natural. Entendible en boca de la comunidad que la pierde, pero cuestionable si la subscriben congresistas que según la ley representan a todos. La transición pasó el examen con los socialistas accediendo al poder y el sometimiento del ejercito a la democracia. Queda una asignatura pendiente: España gobernada por la periferia “nacionalista”, con el difícil permiso de la España nacional. Esto sí, Cuando tengamos un proyecto para todos.
Un libro publicado hace 30 años “Maquiavelo y la dirección de empresas” daba pistas acerca de la economía utilizada como espada. ¿Hay pié para mal pensar, y ver a un poder interior que sigue esos dictados, evitando la unidad constitucional de voluntades?
Iberia y la prueba del algodón de Saramago
Siempre me ha acompañado la duda de si los catalanes somos tan insolidarios ó tan románticos e independentistas, como nos tildan… Creo que hemos sido generosos y solidarios con los que apostaron por el proyecto de la España constitucional, a pesar de que se nos nieguen los números para demostrarlo.
Pero Saramago me ha dado perspectiva para distinguir la torcida semántica que se esconde en las denominaciones e identidades españolas, al dar un vocablo político nuevo: Iberia.
La fantasía política que Saramago ha aventurado, con raíces en su ficción en La balsa de piedra, habla de una Iberia estatal de nacionalidades, en el marco político de las autonomías españolas, donde Portugal fuera una más, pero con todo el peso de su singularidad. ¿Ganaríamos todos? Creo que sí, si hubiera voluntad de las partes: Mayor territorio, mayor plataforma, mayor fuerza, mayor influencia iberoamericana. ¿Cómo sería tratada Portugal? .- Como una nación, que es, dentro de un marco descentralizado. ¿Y la Cataluña que reclama su autogobierno? Yo esperaría recibir el mismo trato que Portugal, y con una renovada vocación de apuesta por esa Iberia de todos… ¿Y Madrid?
Hablar de Portugal en Iberia es solo un test, una hipótesis de estudio, una prueba del nueve. No abogo por la incorporación de Portugal en España, -aunque no me importaría-. Pero ese pensamiento de Saramago pone de relieve las diferencias entre La “Iberia” Plural en que creemos algunos, y esa España castellana del toro que, en nombre de la unidad y por ley, está fracturando el “Tanto monta, monta tanto…” que debería regir nuestro estado de las autonomías.
También puede servir la hipótesis para imaginar la situación inversa: Una Catalunya independiente, que emulara los pasos de Portugal, Dinamarca u Holanda en un mundo que se une, superando diferencias.
Aplicando la prueba del algodón de Saramago, región a región, distinguiríamos más claramente entre las autonomías administrativas, que se apuntan a cualquier competencia del vecino y las naciones de Iberia… porque Iberia, en términos de futuro global, quizás sea factor necesario y aún insuficiente. Así, mientras reclamamos nuestro reconocimiento de identidad diferencial entre vecinos, no advertimos suficientemente las uniformidades y servidumbres que los mercados globales nos están imponiendo.
Ese algodón de Saramago tendrá que limpiar primero un factor que empaña la visión: La distinta resistencia que progresistas y conservadores de la España central muestran frente a los valores de identidad. Mientras los progresistas son más sensibles a reconocer esos valores y concebir una Iberia española, los conservadores los minimizan, abogan por los mercados homogéneos, y pecan ante identidades colectivas ó marginales distintas a las suyas.
Nuevos Contextos. La globalización, la liberalización y el Clima
Desde hace 100 años estamos adentrándonos en una nueva era. Los avances científicos y técnicos nos han dotado de un dominio de la energía que nos permite domar el medio y liberarnos de pesadas tareas ancestrales, a la vez que acometer obras imposibles para el músculo humano. Nos sumergimos en el mar y volamos por el espacio. La información se ha hecho global, abundante e inmediata. Disfrutamos de una salud no imaginada, con una esperanza de vida doble a la de nuestros bisabuelos, y contratamos seguros para disfrutar de una vida sin riesgos.
Quizás el trágico mérito de la segunda guerra mundial fue constatar haber entrado en la nueva era. Fue la última barbarie inscrita en el crescendo de las guerras del pasado y el “Todo vale” empezó a tener límites. Occidente ha promovido instituciones mundiales y tratados multilaterales para evitarse tales agresiones. Sin embargo continúan vigentes las necesidades individuales y colectivas de subsistencia. Dominar de facto para garantizar subsistencia y progreso sigue marcando acciones. Con un cambio: El campo de batalla se ha trasladado abiertamente a los mercados y la Economía de los poderosos rige las leyes del mundo, con la bendición de las nuevas instituciones.
Y otro cambio: La apropiación y las dominaciones de la nueva era han de vender las razones de sus actos conocidos ante la opinión mundial, en nombre de una ley favorable, ó enmascarando con democráticas razones los sobornos a los dirigentes. Razones proclamadas ante un crédulo auditorio planetario por multinacionales mediáticas, que las elevan a la categoría de verdad. Porque la ensalzada democracia basa su legalidad en el voto. Y este depende de una opinión, que descansa en la apreciación de los hechos. Dominar la opinión es dominar la democracia.
Las empresas transnacionales y su comercio también han hecho suyas estas innovaciones y derechos. Las poseen y explotan, enunciando interesadamente las palabras libertad y democracia frente a cualquier restricción, mientras nos invitan a ser individualmente libres para elegir qué comprar, y pagar así libremente el nuevo diezmo del consumo innecesario. Y quien se lo cree y no lo consigue opta hasta por el fanatismo, en un horizonte sin ilusiones. Nos exploran nuevas necesidades apoyadas en las debilidades del hombre, para no parar ese consumo, intentando sustituir los valores del Ser, por el consumismo inmediato del Tener. Las formas por encima de los fondos. Lo fashion, por encima de lo eficaz. Las emociones por encima de los sentimientos. Y los sentimientos por encima de las ideas. Persiguen que seamos los nuevos siervos de la gleba.
Este modelo de bienestar masivo del primer mundo basado en un uso energético intensivo está distorsionando el medio natural, donde los subproductos ya no se diluyen en una tierra infinita. El poder del hombre ha tocado los límites de la tierra y la tierra está pasando una factura que quizás no podremos pagar. Desde el calentamiento global hasta la destrucción de especies y la contaminación de aires y mares. ¿Qué pasará cuando el resto del mundo pretenda acceder a los paraísos de consumo, que les anuncian por satélite?
La superposición de todo ello y unos intereses mundiales que abogan por la liberalización de mercados tienen como efecto el consumismo, la individualidad, la inmediatez, la demanda de energía, la artificialidad con virtualidad, la minoración de valores, la homogeneización de usos sociales y la atomización de la familia, en nombre de la modernidad. Y cuando los países en desarrollo abren sus mercados, a la vez que las economías desarrolladas protegen los suyos, el resultado es un ahogo de la economía local y un aumento neto de la pobreza y del diferencial de riqueza. Y si sumamos el nuevo efecto de los biocombutibles , peor. Entretanto, aquí creemos ser ricos, con una economía débil.
Y un comentario económico sobre el cambio climático y la agricultura mundial: ¿Qué terrenos de pasto y cultivo perderán esta denominación, -sea por desertización ó inundación -, y cuales serán los nuevos? ¿Como se gestionarán las carencias durante el cambio? ¿Con más especulación?
Catalunya imperfecta
Catalunya parece desconcertada ante las alternativas del siglo XXI: Su anterior ventaja en pruebas técnicas y sociales, movilidad, y comercio está siendo superada por otros, merced a las facilidades de la nueva era. El rumbo tomado en el siglo XX pide revisión. Revisión por el nuevo contexto. Pero también revisión para corregir imperfecciones. Hay capítulos pendientes que no están a la altura del país que muchos desearíamos, y afectan al futuro. Nos creemos ricos, a costa de especulaciones, pero quizás solo estemos blanqueando nuestro sepulcro.
Malparit! Es un insulto popular que tiene su miga. Y los dichos populares acumulan sabiduría. Este insulto lo aplicamos a la persona que actúa defraudando expectativas y valores. Si hubiera estado bien parido su comportamiento sería distinto y mejor. Lo hemos generalizado a proyectos y manufacturas. Nos dice que cuando algo falla demasiado, la causa no es una equivocación puntual ni la solución un arreglo posterior, sino que el fallo está en el diseño de origen.
Sin pretender ser revolucionarios deberíamos cuestionarnos la bondad y eficacia de algunas soluciones colectivas que en su momento decidieron los políticos y cuyos resultados nos están demostrando que no acertaron en su diseño. Hemos legislado leyes de parche, cuando hubiéramos debido replantear las leyes de base. Desde la ley electoral a la financiación de políticos y haciendas locales. Hay soluciones malparidas, que nos son vendidas como inevitables. Inevitables sí, si no nos movemos para replantearlas. Repasemos los pilares de nuestro futuro. Afecta a la gente y su capacidad de progreso, al territorio y a la vivienda, y al medio político que lo gestiona.
Gente
Un hijo lo promueve la vida, el segundo, la ilusión con más sacrificio y el tercero es una heroicidad económica, caso de que persista la vocación. Heroicidad económica donde “el pan de mis hijos” viene después de los pagos a HP y SS, ó pierdes tus bienes. El modelo social europeo ha propugnado un estado del bienestar, apuntando al individuo. Chapeau! Pero ha convertido a los hijos en una alternativa después de impuestos: “Qué!, ¿Cambiamos el coche ó tenemos otro hijo?” Y hemos decidido que es más barato y cómodo tener un super4×4 para llevar el chaval al cole. Y si de necesario afecto se trata, un perrito nos llenará de económica satisfacción. No sé si saldría una línea homogénea si sumáramos a la curva de nuestra poca natalidad, la de adopción de animales de compañía. Continúa con el olvido de los primeros años, vitales para amalgamar afecto, valores y neurociencia. Sigue con ambos padres trabajando fuera y la no-educación en casa bajo la forma “toma tele y videojuegos en tu mini-cuarto y no molestes”. Prosigue con sus derecho a la libertad que ningunea el respeto al educador y a su conocimiento. ¿De la mano de quién aprenderán los valores de esfuerzo y descubrirán las posibilidades del mundo?
Aquí estamos fallando en Educación, que está siendo substituida por la televisión que marca las nuevas formas uniformadoras de comportamiento, donde se predica la violencia como mal necesario, en ausencia de mejores valores. Fallamos en Formación, sin tesón ni curiosidad por el saber, pero no nos duelen prendas los sudores del entreno en el gimnasio, ni cuestionamos la dureza del examen de conducir. Fallamos en las universidades donde la verdad de las artes, ciencias y letras se trasmite, pero no se cuestiona, donde sus funcionarios de carrera compiten en su promoción interna con curriculums desconectados de la competitiva realidad empresarial, fuente de la riqueza que paga sus salarios. La personalidad y carácter ya no se forjan, sino que se compran, a través de la elección de coche…¿Desvarío?
Llega el mercado de trabajo: Puestos de trabajo grises de poca preparación, en actividades que pretenden productividad en el industrialismo residual, cuando no en la construcción, ó en servicios hoteleros. Sin formación holgada ni oportunidades a mano, no hay muchas alternativas y crece el desencanto. Qué más lógico que oír : “Que lo hagan otros”… Y ya van dos!. ¿Le suena también:”Que inventen ellos”?
Nos llenamos la boca con las siglas de la gestión de la innovación, pero descuidamos la perseverancia y la búsqueda de perfección, el apuntalamiento de patentes y las plataformas industriales donde experimentar la mejora tecnológica. Y cuando sale bien, creamos una compañía spin, que se viste de gala para ser absorbida por la multinacional más próxima. Nos crece la demanda de mano de obra para servicios no cualificados y nos decrece la demanda de titulados superiores…
¿Para qué arriesgarse, cuando la vivienda es mucho mejor negocio?
Vivenda
La vivienda se ha dejado fluctuar como el petróleo, sin organismo regulador. ¿No se puede hacer nada? Somos valientes para regular precios de garantía en la agricultura, y el billete de tren si hay retrasos. Hasta la Bolsa tiene regulados sus márgenes diarios de fluctuación. ¿Y la vivienda? .- Tenemos la vivienda protegida VPO!… Es como concebir comedores de beneficencia para los que consideren que los restaurantes son caros. Aunque algo es algo…
Hemos permitido que la vivienda pase a ser especulativa, creyendo en la perfección de los mecanismos reguladores del mercado, sin considerar su valor constitucional ni la presencia de los distorsionadores del mercado: Capitales escaldados que salían de la burbuja tecnológica y buscaban rendimiento sin riesgo, junto al oligopolio de los mediadores que engloban bajo su control todo un territorio, anulando el efecto elástico de oferta y demanda. ¿Cómo sino, puede sostenerse un precio, con cientos de miles de viviendas vacías, y otras tantas pendientes de vender?
El precio de compra contagia al de alquiler. Y entre ambos son una tajada excesiva del salario. Queremos controlar las décimas del IPC, pero nuestros gobernantes ignoran los enteros multiplicadores de la vivienda. Los salarios no alcanzan y baja el poder adquisitivo real. Se presionará en los convenios fomentando la semilla de la inflación, que sacará la nariz en el precio del dinero y en la cuota hipotecaria. Y todo ello acabará en un justificado conflicto laboral a 2 años vista, con más pérdida de productividad, porque las subidas del IPC no absorberá ni en broma los enteros de la vivienda y la hipoteca. El colmo de esta historia es que pringamos todos: La especulación descapitaliza al comprador, y éste ante tamaño atraco pide ayuda: Y entre todos, por subvención pública, le ayudamos a pagar al especulador… en vez de privar a éste de tal usura. Genial!
Ya vemos quién ha perdido. ¿Quién ha ganado en esa historia, aparte del especulador? Pues las haciendas locales y los políticos que debían velar por su control. Parece que la vivienda y el suelo son parte del engranaje principal que los sostiene. Y tampoco parece que importe a los partidos políticos que prometen velar por nuestros intereses, por formar parte de la historia. ¿Cómo? .- Al pedir cuota a las instituciones controladas, donde los ayuntamientos son su estrella. Estas se nutren de tasas ligadas al suelo y la construcción. Y mayor precio, mayor ingreso.
Vivienda cara, educación pobre, formación laxa, derechos intocables, obligaciones olvidadas y políticos interesados… Aquellas lluvias, estos lodos.
Territorio Único
Es el bien más preciado de la herencia intergeneracional porque es único e insustituible. Es el espacio vivo que acoge nuestras vidas, y merece ser cuidado como cuidamos a nuestra salud. Debemos valorar mejor la modificación de balance que se origina por cada nueva cicatriz en el territorio, para conseguir un avance en la riqueza. Que no sea pan para hoy y hambre para mañana.
Nada que objetar al honesto y comercial deseo de enseñar nuestro paraíso a los demás, pero el territorio se ha instrumentalizado demasiado al servicio del dinero. Y si es un instrumento, muchos piensan que éste se podrá forzar, romper si cabe, al estar acostumbrados a destruir y reponer. Pero el territorio es único y no hay recambio.
Somos fariseos al criticar a la mujer que prefiere vender su cuerpo antes que dedicarse a trabajar, pero hacemos la vista gorda al mismo sentimiento cuando asfaltamos y construimos, vendiendo paisajes naturales irrepetibles, en vez de crear riqueza al abrigo de ellos. Y si no lo corregimos acabaremos como el cuerpo de aquella mujer al cabo de los años: Ajado, artificial, sin deseo de vivirlo y sin valor para ser enseñado de nuevo. Practicamos la doble moral al hacer rescates de arquitectura, con la excusa de honrar a nuestra memoria colectiva, pero somos incapaces de repetirlo con nuestros valles y calas, y así va la Costa y el Pirineo con heridas gratuitas de hoteles y segundas residencias que difícilmente cicatrizarán. ¿Es esta la herencia que dejaremos a los descendientes?
Seguimos ciegos ante las capacidades de la globalización. Un capital personal puede llegar a comprar una isla. Pero un capital corporativo puede comprar un pequeño país, ó partes singulares de él. Ya está pasando en la Amazonia, con compras de millones de hectáreas por parte de bancos inversores americanos; empezó en Mallorca, se ha iniciado aquí con compras masivas de suelo rústico aún no recalificado por parte de inmobiliarias, en Aragón con sus casinos, y no quisiera que aquí pasara a mayores… Ó sí, si dejamos de luchar y existir…
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Natalidad, Educación, Vivienda, Territorio… ¿A quien hemos confiado esas responsabilidades?
Los Políticos
Al empresario y al emprendedor les hemos confiado la búsqueda de riqueza. De ella derivarán empleos y salarios para los demás. Si lo consiguen, adelante con sus sueldos, y sino pagarán con sus bienes. Hemos regulado las áreas de riesgo para la comunidad, reconociendo títulos al médico, ingeniero, juez ó arquitecto que allí se adentre. Y si fallan les espera el código penal.
Al político le hemos encargado mirar por el futuro de todos y representar nuestros deseos en la colectividad. Pero los hechos nos han demostrado que hay quien pretende el bien común y hay quien busca salarios, dietas y jubilaciones de gerente, sin haber conocido trabajo sometido a mercado. Han abandonado la cristalización de las ideas, para prosperar al socaire de las circunstancias. ¿Porqué no se les vincula el salario al salario base, multiplicado por, digamos, tres, cinco ó diez, según su responsabilidad conocida? ¿Que arriesgan si fallan, ó se exceden en las cláusulas transitorias que excepcionan?
La respuesta democrática es que se les puede descabalgar en las siguientes elecciones. Sí, pero no. Ahí están las listas cerradas. Listas cerradas propugnadas por la dinámica de partidos. Partidos con profunda maquinaria por debajo de la línea de flotación, que hay que pagar. Pagos que saldrán de unos ingresos que, más allá de afiliados, busca fuentes mayores: Subvenciones anónimas; Fundaciones ad hoc y las ya mencionadas aportaciones de las instituciones controladas, que hacen del suelo su fuente de ingresos.
Los políticos graznan, cual bandada de gansos, ante cualquier incidencia del presente e improvisan a menudo modificaciones legislativas que empantanan el cuerpo legal. Decomisan juguetes con calibres pequeños que pudieran ser tragados por los críos, pero legalizan los productos añadidos a la nicotina que tragamos ¿Con qué profesionalidad y vivencias se enfrentan al mundo legislativo? ¿Se le podría exigir una experiencia de vida, como edad mínima y años de trabajo sudado en la comunidad? ¿No se podría matizar y etiquetarlos Júniors para representar y Seniors para legislar soluciones?
Creo que nuestra institución política fue un muy importante paso en 1978, pero 30 años después, está viciada en su dinámica. Está malparida: Las listas cerradas producen políticos leales al partido que los sustenta, no a los ciudadanos que los votan. Políticos que, sin poder ser evaluados, reaparecen de nuevo en las listas cerradas de la nueva elección. Las listas cerradas hacen dudar de la transparencia y fidelidad del político. Curiosamente, llegan voces que reclaman transparencia: “Balanzas fiscales”… pero no enseñan quien les financia legalmente con millonarias donaciones anónimas. ¿A quién son fieles los partidos cuando les entregas tu voto? ¿Al votante ó al subvencionador anónimo, ó a ellos mismos? Un ejemplo: “La Oficina antifraude”… que con hechos probados entre manos, ha de responder endogámicamente en el parlamento y no en el juzgado de guardia.
La “cosa pública” ha pasado a ser demandante neto de servicios e infraestructuras, y muchas son las compañías que halagan a los partidos en el poder para hacerse con sus deseos. Paralelamente el estado del bienestar ha multiplicado los organismos productores de servicios para la comunidad, bien dentro de los ministerios, bien con sociedades públicas. Y en un mundo económico que requiere gestión competitiva, esa labor acaba recayendo en un político electo. ¿Es sinónimo un líder con ideas de futuro que un experimentado gestor de una sociedad? ¿Y si ni siquiera es líder, porque su mérito es medrar en listas cerradas?
Y del poder político al poder judicial, en una materia parecida. Todo español, licenciado en derecho, que haya cumplido los 25 años puede optar plaza de juez. ¿No falta añadir a esas condiciones una experiencia de vida, labrada en 8 ó 10 años de abogacía privada ó miembro de la fiscalía? Tiene poco sentido perfeccionar los derechos y obligaciones, si quien ha de ser eficaz para sentenciar los desvíos, no ha vivido legalmente de cerca las injusticias de la sociedad. Por otro lado, ¿De qué sirve una explosión legislativa sin dotación de medios externos para su aplicación y sin medios internos para su resolución? ¿Es esa la garantía constitucional de derechos? ¿Se solucionará la violencia de género con leyes penales ó con interiorización de valores?… porque los agresores pasan de ellas y se suicidan…
Y de leyes a quien es sujeto de ellas. ¿Habrá que desenterrar la historia de la “ciudadanía romana” para distinguir al ciudadano, del residente? Da la impresión que el DNI y el pasaporte están reduciendo su función al marchamo de pertenencia ante una embajada o consulado. Es decir, fuera. Porque de puertas adentro no hay diferencia entre el nativo y el residente. El sentido común ha aportado soluciones para el nuevo miembro de una agrupación. El ingreso supone aportación inicial y aval de miembros, y la continuidad conlleva cuota. Con las primeras se contribuye a las infraestructuras existentes y a probar conducta, y con la segunda a su sostén. En el ámbito del residente que aspira a ser miembro de pleno derecho del país, ningún impedimento para disfrutar del estado del bienestar que sacrificios nos ha costado a todos. Pero pasar a ser miembro, traducido en derechos y obligaciones, pasa por un aval construido con su conducta e integración de usos durante los años de residencia. Por más trabajador ó propietario de apartamento que sea.
El Futuro
El futuro es impredecible. Pero es la esencia de las esperanzas de una sociedad. Solo falta la honesta ambición para elegir bien un horizonte y encaminar los pasos de cada día hacia él. El pasado, fue. Y el presente, ha sido. El futuro arranca aquí y ahora. Y según sea el horizonte, habría que hablar de más de un futuro. ¿De cual hablamos? Los economistas hablan de corto, medio y largo plazo. Creo que es un buen punto de partida, aunque con tempos mayores:
El Futuro a Corto plazo habla de soluciones para mañana, en relación a las piedrecillas que llevamos en el zapato de hoy: Esa infraestructura, esa ayuda, ese derecho pendiente. Este futuro contempla al próximo presente. Las voluntades que alientan el paso a dar son muy fuertes, y hay una potente guerra de poder para dominar el vector que guía la dirección del nuevo paso, de modo que la próxima pisada les favorezca individualmente. Pero una secuencia de pasos torcidos, dibujan un camino equivocado. Y a veces sin retorno.
El futuro a Medio plazo contempla contextos de supervivencia y progreso hasta donde alcancen las letras de la hipoteca y hemos de intuir cómo atenderlas, ó qué cambios habremos de gestionar para que ello sea posible, y saber a qué precio. Este podría ser el futuro social. Horizontes de oportunidades, trabajo y gestión del territorio.
El futuro a Largo plazo debería contemplar a nuestros descendientes. Contemplar el presente que vivirán, con la herencia que les dejaremos (Territorio, riqueza, identidad y valores). Este futuro entronca con la ascendencia y perfila la conciencia de un país. El futuro a largo plazo ya no se nutre de proyectos concretos, sino de natalidad y valores éticos asumidos por un colectivo que ve en ellos un orgullo de identidad. Valores conciliados con la supervivencia y el progreso. De la existencia ó no del largo plazo, nacerá la distinción entre país y nación. Y esta es una cuestión capital, porque lo que subyace en el consumismo mundial es, precisamente, la minoración de los valores que enaltecen al ser humano. Y con ellos van los de sus relaciones interpersonales como colectivo, como país, ó como nación.
Por contra, el futuro a largo plazo no se nutre de formalismos identitarios impuestos por ley: Ni la bandera del estado en el balcón, ni la rotulación comercial en catalán. Por ley y sin virtudes, la bandera y el idioma se convertirán en unos elementos folclóricos más, porque los valores colectivos que sustentan su identidad habrán quedado vacíos. Según sea el compromiso en el futuro asumido, más claro quedará si hablamos de un poder descentralizado que ejecute un complejo proyecto común, ó un poder propio que busque un espacio donde practicar una nueva ética en la vida colectiva.
Ignorar el largo plazo, y reclamar la gestión a corto en nombre de Catalunya, sin valores colectivos distintos y mejores, huele a maniobra sentimental para detentar poder y quizás emular favoritismos como los Aznar y Aguirres en los Aves a Guadalajara y Lérida, ó la LRAU en Valencia… Sí, pero pretenden soluciones para Catalunya… ¡Claro!, como los extremeños para Extremadura. Ese nacionalismo del poder local parece caduco en el mundo global, si no acredita algo más que sardanas ó aspavientos de Pompeu Fabra para maquillar sus carencias en los horizontes lejanos.
Al mirar el futuro a largo plazo, no es catalán el que solo habla catalán. No es catalán el que pasivamente vive y trabaja en Catalunya. Catalán es el que asume los valores colectivos de país. Valores positivos de respeto, iniciativa. laboriosidad y desarrollo personal y colectivo. Sea inmigrante ó nativo. Las señas de identidad vendrán por añadido. ¿Hablamos de identidades?
Valores y Usos de identidad
Deberíamos preguntarnos por la salud de los factores de identidad. Entiendo que hay dos tipos, los externos y los interiorizados. Los externos radican en los usos visibles, conceptuados como identidad social. En Catalunya existen potentes factores externos de identidad: Lengua, historia, cultura, trato, gastronomía… Pero también están Asturias con su bable, ó Andalucía con su flamenco. Y sus usos ya son parecidos. Hoy en día, los usos laborales, con la carta de derechos humanos y la competitividad, han homogeneizado productividades, horarios y derechos sindicales. Y los ocios de fin de semana no difieren demasiado del modelo de tomar un transporte y desaparecer hacia algún espacio típico: Sea una gran superficie, un estadio, una segunda residencia ó un destino cultural cercano, cuando no es un descanso en casa, arrullados por una televisión que promueve conductas comunes.
Los factores internos de identidad se sustentan en valores inconscientes capaces de mover una voluntad individual en sintonía con el colectivo, y dan alma a los factores externos. Y con la ética de por medio, pueden ser buenos y malos. La dignidad y la autoestima de la identidad, -tanto individual como colectiva-, son factores muy potentes y están por debajo de los planos de la razón. Para comprender su fuerza, quiero volver a recordar la violencia de género, donde la reacción del macho, cuando la mujer manipula, da lugar a violentas agresiones, que al volver la razón acaban en vergüenza, culpa y suicidio.
Pero hablando de usos comunes, más allá de los culturales, hay una nueva casta mucho más poderosa que, -por debajo de la identidad nacional ó del intento homogeneizador castellano-, están interiorizando una nueva forma de ser: Enaltece el consumismo, la individualidad y el Tener, debilitando los valores positivos del Ser. Estos nuevos usos, protegidos con la palabra libertad, están dibujando una nueva identidad. Libertad para comprar. Libertad para sentir. Libertad para hacer. Libertad para omitir el respeto a los demás, con lo que, poco a poco, nos estamos embruteciendo, y los listones consentidos se van degradando.
No ha de extrañar que algo muy íntimo pida aire y desconectar la conciencia de la frustración sea una lógica solución, desde ese mismo plano de libertad, con el botellón ó las drogas. Visto así, es casi imprescindible. La alternativa que nos brindan es invitarnos a tener más, metiendo mano en el pote de cacahuetes. Perdón, me explicaré. Se decía de aquella singular moda de cazar monos: Potes con cacahuetes, con boca pequeña y atados a un árbol. El mono mete la mano, coge cacahuetes y la cierra, pero ya no la puede sacar. Su mayor calibre ya no pasa por la embocadura, quedando prisionero de su avaricia ó necesidad. No atisba a concebir que abriendo la mano, o cogiéndolos de uno en uno, podría volver a ser libre. No queremos soltar el coche, las rebajas ni la televisión y nos empecinarnos en mantener el gasto y bienestar a toda costa, cerrando los ojos a todo lo demás. Incluso a las fuentes alternativas de riqueza, que de no encontrarlas, puede conllevarnos a ser hoteleros de por vida y condenar a muerte al territorio. Y así se cierra el círculo, cercenando ilusiones y ahogando el alma un poco más… Si vida es diversidad, ¿De que hay que hablar ante esa poderosa homogeneización global?
No nos extrañemos de la falta de relevo generacional en “escoltes” y “esbarts”, con virtudes cada vez más alejadas de los nuevos usos. A las nuevas generaciones del país, apegadas al consumo y ajenas mayormente a nuestras raíces, ¿Les importará el pasado mañana, si no lo van a vivir? ¿Qué autoexigencia quedará hacia su futuro y hacia su territorio? ¿Ó solamente se consentirán las mínimas restricciones que proporcionan una subsistencia inmediata menos asfixiante y más próxima al bienestar anunciado por televisión, a costa de degradar todo lo demás? ¿Nación, país, territorio,… significará algo más que la dirección postal de su domicilio, en el mundo?
El Futuro de Catalunya en el siglo XXI
En los últimos 20 años el mundo se ha hecho pequeño, y los equipos y su campo de juego se han hecho grandes. Las batallas por las supervivencias ya son económicas. Y las opciones de riqueza se inscriben en los resquicios de las grandes potencias, que procuran la suya a costa de otros, con el beneplácito de las instituciones mundiales (BM, FMI, OMC). Las diferencias norte-sur se han acentuado y el Sur empieza a saberlo. Las nuevas oportunidades son de mayor calado, a la vez que están menos tiempo disponibles. Y serán más escasas y lejanas para las sociedades pequeñas ó no preparadas. Y Catalunya no es grande. ¿Cuáles son las alternativas de Catalunya?.- ¿España? ¿Europa? ¿Mediterráneo? ¿IberoAmérica? ¿Independencia?
El nuevo presente es global, rápido y enorme. Se llama China, India, USA, Rusia, África, Ibero América… Y el futuro a medio plazo nos mostrará un Oriente aún más potente, una África e Ibero-América emergentes, y una Europa sin réditos coloniales, esclava de la energía y de las burbujas de demasiados futuros descontados. Si el objetivo es progreso, y este se enmarca ya sin tapujos en el contexto económico, éste deberá ser explorado contrapuesto a la aplicación de sus réditos, cuando se enuncien pertenencias, alianzas ó independencias de Catalunya. Ello implicará a mercados, capitales capaces y liderazgos. Tanto para los interesados en economías de guerra como los que apuestan por economías de desarrollo.
La visión futura pasará, pues, por saber de nuestros centros de decisión, lobbies y empresas. Las que financian a nuestros partidos anónimamente, las que subsisten en su controlable tamaño medio y las exteriores que confían en nuestra capacidad laboral. Nuestro bienestar pasa por ellos, y habría que oírlas. Pero no en la vertiente de su bondad económica para comprar acciones, sino en sus opciones de subsistencia, crecimiento y futuro, y su capacidad para generar y mantener riqueza y puestos de trabajo. Con ellos habrá que defender nuestros macroeconómicos PIB, inflación, paro y balanzas. De ellos derivarán los excedentes a reconvertir en infraestructuras, bienestar y servicios. Los políticos omiten este capítulo, ó lo consideran obligado maná de cielo, para centrarse en una eterna disputa por la aplicación de esos réditos, en el horizonte del corto plazo. ¿Quién otea globalmente el largo plazo?
Las alianzas del político con la pluma y la espada, vistas en los Intereses Creados de Benavente, se están convirtiendo en alianzas con empresas y medios de comunicación. Mientras unos condicionan nuestra opinión, las empresas son los nuevos instrumentos reales de riqueza: Dan trabajo y pagan impuestos a la comunidad. En opinión de los politólogos, la política ya corteja a la economía como herramienta de poder, sin percatarse del horizonte de tal relación donde, de no regularse, las empresas acabarán superando a las naciones y a sus principios, y las identidades se diluirán en mercados homogéneos, perdiendo sus fundamentos.
Catalunya debe releer sus roces locales y sus potencias, y acomodarlas a las nuevas reglas de la supervivencia global. El turismo ha sido nuestro joker en la pasada década, pero no deberíamos dormirnos en él. Ha sido un regalo de nuestra naturaleza y de nuestros antepasados. Pero debemos recuperar nuestro singular entorno para que sea mejor espacio de vida y comodín de reserva para nuestra descendencia. Ese espacio donde proclamar “En Catalunya, sí lo hacemos! Ó en Catalunya, ya no lo toleramos”. Si reconocemos que estamos en una nueva era con nuevos usos, nuevas demandas, nuevas potencias y nuevas limitaciones, es imprescindible disponer de nuevas ideas colectivas de futuro, con esas nuevas premisas. De principios y valores que guíen la generación de riqueza y de su aplicación. De su factibilidad y de su utopía. Está pendiente el desenterrar el esfuerzo para luchar por ellos, como país, si país es lo que creemos ser. “¡Desperta Ferro!”
El Modelo Cero
Si existe una identidad colectiva, más allá del localismo social, habrá que preguntarle si acepta un Modelo Cero para la Catalunya del siglo XXI. Partiendo de esos valores del largo plazo que darían vida a una identidad nacional, se trata de vislumbrar alternativas y costes para todos los sectores y niveles. Cambio climático aparte ¿Hay alternativas a la fácil huida hacia delante, al socaire de la locomotora del turismo masivo que desfigura nuestra tierra, degrada nuestra convivencia y diluye nuestros usos y valores? ¿Solos ó al lado de otros? Aunque no sea políticamente correcto, habrá que decirlo. Sea para movernos o para conformarnos en nuestra incapacidad, y sonrojarnos.
No quisiera omitir que el objetivo final de cualquier plan colectivo es conciliar supervivencia, convivencia y objetivos del plan. Y cuando uno de los objetivos es la propia existencia, procurar por la felicidad de sus miembros no es baladí. Dicen que los factores que la facilitan son los exteriores que facilitan los elementos de vida y sus necesidades vitales; los interiores que acogen las potencias del pensamiento, libertad y trascendencia, y finalmente los del entorno donde vivir y relacionarse con los demás. Allí se inscribirán los usos, el territorio y la identidad colectiva. El real progreso de la comunidad ha de mejorar los factores de felicidad, sin que se ponga el carro por delante de los bueyes. Sin que el balance final sea la tenencia de una riqueza formal a costa de la vida externa e interior de sus miembros y su entorno.
Si Holanda reservaba, por principio asumido, los pisos bajos a los ancianos, lo hacía derivado del respeto a un valor. Si la Cerdaña francesa pone más dificultades que Llivia para construir, es por leyes que responden a un respeto por el territorio. ¿Quién está dispuesto, por principios, a pactar leyes tajantes contra la usura del intermediario, la especulación sin valor añadido y el mobbing? ¿Quién lo está para facilitar la vida a nuestros mayores, y formar más eficazmente a los jóvenes? … De los principios vendrán los usos y las leyes. De ellos se derivarán la dignidad y el legítimo orgullo de la identidad.
Para!, Para!… Tanta exigencia alejará a los inversores y no habrán puestos de trabajo… Mejor renunciar… Este es el debate real del país, y del modelo cero. Si excluyéramos todos los renglones de la especulación del territorio, cuanta riqueza real subsistiría? ¿Podríamos generalizar el concepto de “Consumo responsable”, más allá del alcohol? ¿Apostamos por el Tener, o por Ser? ¿Podemos alcanzar un punto de equilibrio mejor, en ese binomio? ¿Mejor vernos ricos cual fulana de lujo a sabiendas que nos estamos vendiendo, ó buscamos otros caminos, más duros sin duda, que nos permitan recuperar el orgullo y la autoestima, por nuestra mejor calidad y conocimiento? Y si vamos por nota, nuestra mejor potencia somos nosotros. Y pasa por la capacidad de nuestros jóvenes, ineludible en cualquier enunciado de país. ¿Quedará margen para reconstruir la red de ciudades que fuimos, ó es un precio obligado a pagar a la modernidad? …Pero si hubiera un nuevo horizonte… y empezáramos a oír …
Subsistencia y defensa
Queda abierto el primer interrogante. Agua es vida, energía es progreso y el bienestar podría ser deseado por otros. ¿Cuál es nuestra situación en agua, alimentos y energía? ¿Cual es el mejor modelo energético para nuestra ubicación y latitud? ¿Nucleares, Parques eólicos y campos solares? ¿Sacrificar paisajes ó matar el medio? Y el agua, ¿Qué podemos esperar de las sostenibles cuencas hidrológicas de nuestro Pirineo y hasta cuando? ¿Qué pérdidas tiene el sistema de recogida, distribución y uso agrícola? Si sol y sequía es lo que se anuncia en exceso para el futuro, ¿Hay modelo tecnológico para que los próximos desiertos sean productores de energía para las desaladoras? ¿Habría excedentes y a qué precio, en relación al futuro precio de la energía? Y sino, ¿Cuál es el déficit y de donde lo sacamos? Y los alimentos, ¿Disponemos de una economía de subsistencia? ¿Hay compatibilidad entre la agricultura de supervivencia y la agricultura del 3er mundo? ¿Qué cabaña y pastos quedarán? Por último, si las cosas fueran mal ¿Junto a quien nos defenderíamos, y con qué?
Primer nivel de servicios públicos
Superado ese primer nivel y contemplando el diario quehacer, ¿Cómo queremos gestionar el primer nivel de servicios públicos? Agua, gas, electricidad, vivienda y comunicaciones exhiben la bandera de demanda básica permanente, muy deseadas por cualquier gran compañía, que desee consolidarse sobre una demanda asegurada. Hoy se llevan casi todo nuestro sueldo y precisarían de una regulación con garantías. ¿Es tan caro vivir? ¿Acabarán también los cereales en este grupo? Ningún inconveniente a la privatización de “Utilities”, pero con potentes organismos independientes que supervisen sus costes reales sin generación de sobre-beneficios ni especulaciones, y exijan la calidad de los servicios prestados por ellos. Organismos tan temibles como los ITV de los coches y ascensores. ¿Cambiarían los costes si las infraestructuras fueran públicas y en arriendo? Ah!, es práctica común en grandes empresas cambiar cada dos años a los responsables de compra…
El Territorio y la Vivienda
El territorio soporta el progreso. Todas las fábricas y explotaciones conllevan una antinatural concentración de recursos sobre áreas de un territorio. Es un precio obligado. Bien está la cultura del No, para preservar, pero ese buenísimo puede ser igualmente pernicioso, si el proyecto es necesario. Por cada No, que se aporten 3 “Sí” alternativos, bien documentados, y sus costes. Pagar solo el peaje del paisaje quizás sea el menor precio de un bienestar sostenible. Allí estará el debate.
La vivienda es un bien básico. Debería seguir estando protegida constitucionalmente. La vivienda podría estar regulada por un cuerpo legal parecido al Trabajo, asociándole un reverso constitucional que repudiase al especulador… Si recuperáramos valores ligados a “Amb el pa no si juga” apreciaríamos la especulación como vergonzante… Es que España, ó Europa …. Allá ellos. Pensemos en el país. Y después en como hacerlo factible. ¿Hay soluciones? .- Sí. ¿No hubiera sido más efectivo castigar a la especulación? Que llevado al límite sería: Imaginar que cualquier diferencia neta de precio en una transmisión ligada al suelo, durante 10 años ó más, fuera para la hacienda local, tras excepcionar las obras realizadas (mayores y menores), con un afecto de honesto beneficio industrial, por el valor añadido.
¿Que interés tendría subir precios si no se puede apropiar su diferencial?… ¡No se construiría! dirían algunos.- “Sí, si hay demanda” es la respuesta, porque se contempla beneficio por las obras hechas. ¿El alquiler? Se podría alquilar ó renovar el alquiler, exhibiendo la cedula de habitabilidad actualizada. Tanto para acreditar la bondad de lo alquilado, como la maldad del uso indebido. Faltaría solo una justicia más ligera que mediara en los incumplimientos de lo ofrecido, de lo devengado y del mobbing. El deposito podría ser bancario, por el tiempo conocido para la reacción de la justicia. Y los intermediarios deberían volver al mes de comisión, como máximo.
El Trabajo y el Bienestar
Después de la supervivencia, viene el trabajo y después el bienestar. Trabajamos en competencia global y los competidores cobran menos por bastantes más horas-año que nosotros. Pues bien, mantengamos nuestro modelo laboral, pero sin engañarnos: Productividad quiere decir que 40 horas a la semana, son 40. Ó 45 con 5 horas de descanso. Ó 50 con formación continuada. El pagar sobreprecios por subproductividades, se lo dejaremos a otros que deseen un dulce final. Aquí, nuestra justa economía competitiva no nos lo permite.
La mejora en Sanidad, Educación, Bienestar y Cultura no tiene límite y será un engaño pensar que el estado lo facilitará todo y siempre. Dependerá de los ingresos. De ahí que haya que contemplar fuentes y empleos. Se podría establecer niveles, unos amplios gratuitos y otros con copago progresivo. Y listones movibles entre categorías, digamos por cuatrienios- de media legislatura a la otra media-, según nos vaya la economía.
Locomotoras económicas
¿Cuáles son nuestras locomotoras económicas? .- Partamos de las oportunidades del territorio, con un turismo ordenado: Interior, Pirineos, Costa y Negocios. Apoyemos a quien cuida y vive del territorio, con un buen turismo rural que lo complemente. Pero frenemos los chalets que se ocupan 10 días al año, y sepultan con cemento unos bosques descuidados.
En la costa, podríamos imaginar alternativas al modelo Benidorm, Montecarlo, ó California. La costa es única y de todos, y bienvenidos sean los paseos de ronda… Tenemos un mar privilegiado. Sin la dureza del Atlántico, nuestros pescadores podrían ser maestros en el arte de la vela. Antes que más puertos deportivos para pocos, mejor grandes muelles secos, rampas e intercambiadores coche-remolque-agua en los pueblos de “mar” donde masificar la vela ligera, la cual se podría aparcar en los pueblos de “dalt”. Las granjas marinas podrían ser objeto de amarre y visita, fomentando un turismo “marino”, como el rural. ¿Podríamos ser el referente mundial de vela ligera y media? ¿Podría existir el modelo Catalunya? ¿Cuál sería su modelo urbanístico? ¿No hay alternativa tecnológica sostenible al puerto milenario, si pensáramos en masificar la pequeña náutica de consumo? ¿Hasta que eslora y calado?
Queda la locomotora del automóvil, el entorno de la salud y la industria especializada. La primera, está ahogando a las empresas de servicios industriales dejándolas sin margen para sus inversiones de futuro alternativo. Por el contrario, las otras encuentran sintonía con la empresa tradicional: empresa media, con ventaja de conocimiento, pero que necesita vías de expansión global. Y en este mundo digital que nos envuelve, ¿ No hay resquicio de Hardware donde apostar estratégicamente? ¿Micromecánica? ¿Sensorería? ¿Fotovoltaica? ¿Náutica? …
Pero mientras mantengamos la cultura del pelotazo para doblar beneficios, frente a las sudadas oscilaciones de 2-3% de la competitividad productiva, las motivaciones hacia un progreso real estarán capadas. En la recriminación cabe tanto lo inmobiliario como las manipulaciones de las utilities privatizadas al servicio de los políticos, ó las Cajas que ya hayan perdido su independencia.
Hay comunidades que han hecho su hueco en el mundo: Holanda con Phillips, Dinamarca con Lego, Suecia con Ikea, Noruega con Nokia, Galicia e Inditex… El diseño deja de ser elitista y local para globalizarse, proyectándose sobre lo producido. ¿Y Catalunya…? Catalunya podría potenciar lo que sabe, diseño aparte. Podría potenciar el comercio y la gestión de sinergias. Podría desarrollar redes de colaboración, donde una oportunidad de mercado descubierta por una compañía, sin producto adecuado, la pase a otra capaz de aprovecharla. Qué compañías? .- Las que tengan sede en Catalunya y también para aquellos productos hechos en factorías aquí afincadas. Lo ha practicado Sumitomo de manera sistemática desde hace más de 30 años: Un cruce inteligente de unidades productivas y células comerciales, con un núcleo de intercambio muy potente. Y este núcleo podría ser de interés público. Sumitomo cruzaba 15.000 oportunidades/ dia 15 años atrás. Y nuestras tiendas podrían ser la retaguardia: Redes de sabios con tienda. Queda por concebir el núcleo, quizás con satélites propios y una organización horizontal que integrara al Copca, a Cámaras y a las delegaciones de nuestras empresas en el extranjero.
Capital Humano
No valoramos lo suficiente al único capital que nos es propio, después del territorio: El Capital Humano. Es la llave del futuro y su formación humana y profesional, merece capítulo propio. De este capital han de salir los emprendedores con iniciativas y los colaboradores con ideas y conocimiento. Jugar en el Primer Mundo con holgura, conlleva preparar y perfeccionar una industria del Conocimiento. Del aula, al laboratorio, al taller, a su producción, al mundo, y de su experiencia, al laboratorio y al aula de nuevo. Supone una transversalidad universidad-empresa, que no disponemos.
La educación secundaria necesita recuperar con urgencia las cotas de excelencia que hemos perdido, para ofrecer a la universidad buenos receptores de su saber. Ahí deben estar los valores de la curiosidad por las posibilidades del mundo y la humildad del aprendizaje esforzado al lado del respeto a la experiencia del docente. Y la crítica que venga después. Si hiciera falta, que se reconvirtieran por unos años, los prejubilados, ateneos, clubes y casals en aulas de apoyo y recuperación de materias no entendidas. La universidad, por su parte, ha de acercarse al mundo real, aceptando la dualidad del conocimiento académico, con su avance y su crítica por un lado, y una nueva relación con nuestras empresas facilitando que sus profesionales puedan ser profesores, y éstos puedan ser competitivos asesores. Los curriculums de promoción académica han de dar cabida al lado de los “papers”, a las colaboraciones que han tocado mercado.
El conocimiento aplicado es la antepuerta de la empresa. Las empresas deberían estar presentes en los consejos rectores de las FP, a la vez que fuera usual que sus alumnos aventajados pudieran ser seleccionados para practicar en ellas. Y que las FP tuvieran derecho de tanteo en equipos de segunda mano de las empresas.
Los políticos han empezado a escuchar y abren puertas a la investigación. Investigación de base y pública que es en la que pueden influir, pero con formatos no competitivos. Con su dotación en recursos humanos, que es funcionarial, retribuyendo al cargo y no al objetivo conseguido. Sin protección suficiente a la información generada, ni a las pocas patentes que pudieran derivarse de una investigación básica. De cualquier forma, bienvenidos sean los resultados, pero si éstos no se canalizan hacia una investigación aplicada eficaz, estaremos muy orgullosos de habernos gastado recursos para que el mundo viva mejor. Pero no habremos aportado ningún dígito a la creación futura de riqueza con la que nutrir el sistema de bienestar en el próximo futuro. ¿Por qué no empezamos por abajo y preguntamos cuantas empresas tienen bibliotecas actualizadas de las tecnologías usadas, al servicio de sus empleados?
La investigación aplicada parece residir en la universidad y la empresa. Pero tiene pendiente instrumentos que faciliten enlaces preferentes con nuestra básica, por un lado y con la FP para pruebas, por la otra. Las colaboraciones universidad empresa adolecen de la heterogeneidad de objetivos de las partes. Mientras unos buscan perfeccionar productos para un mundo cambiante con cada vez más cortas ventanas de oportunidad en el tiempo, otros buscan mejorar sus papers académicos para la promoción funcionarial.
El capital es imprescindible para acompañar al conocimiento, al buscando progreso. Y la financiación que sustenta el I+D es un recurso escaso. Pero si al capital se le ha impedido la especulación, bien se le podría abrir caminos hacia el progreso tecnológico. Más eficaz que las ayudas blandas, serían unos agentes especializados y experimentados en promover colaboraciones, fusiones y adquisiciones, en términos tecnológicos, orbitando alrededor de organismos que regularan una segunda y tercera bolsa de capitales. Hay pocas ayudas para la investigación, pero el 40% parece ir a las industrias de armamento. Y otro 40% a las grandes sociedades que disfrazan sus gastos en forma de proyectos innovadores sin riesgo real. Y el resto, con pocos recursos de capital, ha de mirar a una bola de cristal que conteste a los funcionarios que, mirando por su silla al administrar ese recurso, preguntan cuanto personal con formación superior se contratará dentro de 4 años y de que sexo será. Entretanto el INSERM francés aplica rigurosidad en la concesión de ayudas que no tengan probabilidades efectivas de retorno a la comunidad.
Inmigración
Hay otra vertiente del capital humano que nos es propia. Catalunya ha sido una pequeña América para la inmigración, al ofrecer trabajo y opciones de progreso e integración. Es gente que ha dejado su terruño y ha venida dispuesta a trabajar, tras haber tomado una vital decisión de cambio de raíces. El inmovilismo no facilita el progreso y la actitud de cambio relativiza el riesgo. Asimilar personas que han asumido decisiones de cambio tan fundamentales, aumenta el valor de ese capital humano, y con ello los ingredientes para el progreso. Hoy este fenómeno se ha multiplicado, y si bien unos mantienen esta impronta, otros lo hacen a remolque de los primeros, buscando un refugio donde reproducir sus raíces extranjeras. Aparte de integrar, bueno será escuchar al primer grupo, que viene dispuesto a arriesgar más que los demás. Y a los otros recordarles los usos y valores que mueven a nuestro país.
Cabe una apunte más en la inmigración. Lo dicho corresponde a un modelo pasivo, como lo fue el turismo en sus inicios. Hoy practicamos políticas activas de turismo para atraer un perfil de mayor poder adquisitivo, con señuelos culturales y gastronómicos. A su imagen, nos queda promover la inmigración activa en dos frentes: Uno fácil, que es la contratación laboral en origen. El otro es la seducción de cerebros que desarrollen sus semillas aquí. ¿Cuáles son los señuelos? ¿Vivienda cara, sin garaje de inventos? ¿Erasmus de trámite para fiestas cosmopolitas?… La descentralización universitaria, pero muy tele-comunicada, tiene una oportunidad para tutelar iniciativas imposibles en entornos demasiado urbanitas, y podría ser polo de reconstrucción de nuestra red de ciudades.
Instituciones políticas
Empezando por abajo, están los ayuntamientos y los políticos locales. El escalón siguiente son las agrupaciones territoriales que presten servicios de infraestructura colectiva. Las telecomunicaciones y las técnicas de gestión han de permitir apuntar a supercomarcas. Y un Parlament con representación de la gente y el territorio. Lo demás parece sobrar.
El corpus legal debería nacer de un Estatut corto, pero claro y contundente, capaz de orientar actitudes, sin medias tintas, nacido de los principios del largo plazo. Tiempo habrá para enmiendas. El estatuto actual, más parece un contrato de protección ante ingerencias, que una ley de leyes.
La descentralización ha de suponer una gestión de propuestas y aplicaciones descentralizada, pero con trámites y contenciosos comunes, que ahorren los esfuerzos inútiles. Las ingenierías de sistemas y métodos tendrían un buen campo de trabajo en beneficio de todos. Una única acción administrativa tiene hoy tantos procedimientos como ayuntamientos distintos la contemplan. Resuelto el escollo, organicemos los mandos y recursos del poder local, con perspectiva comarcal. Y que, comarcal sea la rigurosa visión urbanizadora.
Nos merecemos una ley electoral más transparente: Listas abiertas y financiación muy clara. Con un centro público único, recolector de subvenciones y su reenvío a los destinatarios. De todos y a todos. Los políticos han de tener derecho a ayudas para difundir su mensaje, medidas por la representación alcanzada. Y entretanto pueden optar por la adscripción a distintos niveles programáticos de los partidos afines y un precobro de ellos. O ser independientes, sin precobro. Ya en el puesto, sus salarios, primas y dietas han de ser públicas, publicadas y contrastadas con su patrimonio familiar. También los crecientes organismos y sociedades públicas merecen una buena dirección profesional cualificada, en la que ser político no sea mérito. Y aunque sea una tontería, los coches oficiales deberían someterse al reglamento de ambulancias: Sino hay urgencia, a la cola y sin sirenas.
Sería clarificador disponer de algún sistema que nos visualice la real aportación del político a los proyectos colectivos, dejando claro quien lo propone y quien lo ejecuta. Podría ser con colores asociados al estado de una iniciativa: Proyecto blanco en su redacción, con conocimiento del letrado que lo estructura; amarillo en su inclusión presupuestaria, sabiendo que economista lo subscribe, rojo en su ejecución, y de la mano de qué técnico se desarrolla. Proyecto verde en su inauguración. Y allí, que el político corte la cinta, si tanto se empeña.
Monarquía ó república. Sobre el papel parece mejor la república, pero a la vista de los candidatos a presidente que han pasado por el candelero de los gobiernos, mejor rey conocido que político partidista sin visión de estado. Mejor no meneallo por ahora, que otros problemas tenemos. Quizás solo faltaría más luz en el real presupuesto.
La función crea el órgano. Cierto. Pero superada la función, que el órgano se extinga ó se supere, ó acabará perjudicándonos. Informática madura y telecomunicaciones deberían perfeccionar instituciones y medios caducos. Ujieres, conserjes, segundos y terceros secretarios, procuradores… Los parlamentos y sus comisiones eran obligados en política, donde la proximidad no tenía alternativa. Pero hoy podríamos ver por televisión los debates técnico científicos de la comisión, con sus alternativas y qué políticos las amparan, en vez de sus inútiles disputas en la tribuna final. ¿No serían más efectivas unas secretarías técnico-administrativas multi-juzgados bien equipadas, en vez de procuradores?
El trovador devino cantante y hoy la tecnología le permite multiplicar por mil sus espectadores de antaño. O por millones con la televisión. Este es su poder, su emoción y su límite. Y las empresas que nacieron a su servicio para difundirlos parece que se los han apropiado, al estilo del Sirviente de Losey. Bien está que se defiendan del masivo Top Manta, pero si otros medios han vulgarizado su labor, que ésas se superen ó se reconviertan. Pero que no legislen su supervivencia ¿Qué sentido tiene un SGAE que cobra tasas indirectas sin declarar su destino? ¿Está Gaudí en su lista, por las fotos que se hacen de sus obras en soporte digital? ¿O todo es una inmensa excusa para quedarse el 40% de lo recaudado, mientras se protegen los intereses de las multinacionales de la copia?
El esquema del modelo cero ya existe en las formaciones políticas, con distintos nombres. Los partidos progresistas de ámbito estatal lo han iniciado en la vertiente de derechos de las personas, si bien lo han omitido para los deberes y han ignorando el territorio, al dejarlo en manos de la especulación. No extrañe que los votantes de las corrientes minoritarias encuentren factible el país por ellos vendido, si más no, ante la otra alternativa estatal que niega las identidades que distorsionan mercados, discute el avance en derechos y promueve la libertad para que el individuo devenga feliz consumidor. Pero tienen razón en una cosa: Si no hay progreso, el modelo estará cojo. Las alternativas de progreso y sus costes serán decisivos.
Y en la línea diferencial del largo plazo, esa oferta también está restado argumentos capitales a los nacionalistas, dejando al descubierto su carencia de autoexigencias para concebir un país mejor, acercándolos a las falacias de la granja de Orwell. Parece lógico esperar de un partido que se añade un epíteto territorial a su nombre, que vele por la defensa de ese territorio y cuide el binomio de su salud vs. el bienestar y progreso de la población, evitando la proliferación de termitas que ocupan, explotan, destrozan y al final abandonan, en nombre del interés.
Mirando hacia atrás, bastantes son los frentes mentados, y muchos quedan por comentar. Desde peajes amortizados hasta promociones culturales identitarias de formas, sin fondos.
Contextos Políticos
Este país idílico no es Catalunya. Todo lo escrito ha tomado como premisa la posibilidad de éxito de las propuestas soberanistas, mientras repasaba las circunstancias y motivaciones que nos rodean. Y estas últimas páginas no han sido más que ejemplos, nacidos de unos valores que podrían singularizar un país mejor. Quizás unas serán alcanzables en el actual marco político, y quizás otras requerirán bastante más.
Asumiendo una hipotética cadena de respuestas positivas, nos encontraríamos con un colectivo que reclamaría medidas para implicarse en un país mejor. Con una autoexigencia mayor, con prioridades distintas a las actuales en casi todos los renglones de la vida, y con deseos de gobierno para conseguirlo y mantenerlo.
Pero esta comunidad utópica no está sola. Pertenece a España; puede reivindicar tierras en Francia; vende en Europa y ha de sobrevivir en un contexto global. Y sigue, entretanto, el inventario de roces y limitaciones españolas. ¿Cabe una estructuración distinta del poder dentro de España? ¿Hay voluntad para asumir la aventura del Modelo Cero? Porque no somos ricos, el camino sería largo y muy estrechos los márgenes de subsistencia en el mundo global.
Cualquier movimiento que proclame la identidad nacional debería empezar por enunciar y practicar las virtudes de esa nación. Y no hablo de la sardana y el calçot. Me refiero a los valores que singularicen a nuestro colectivo: Respeto, Iniciativa, Esfuerzo, Rigor, Generosidad, Seny i Rauxa. Y con ellos interiorizados, promover el medio plazo y programar el corto plazo.
En el fondo es un debate de usos y valores: Usos consumistas del primer mundo, con mercados por encima de gentes y tierras; valores castellanos que pretenden uniformizar factores externos de identidad social para hacernos más españoles, ó hipotéticas virtudes catalanas de superación. Los valores preeminentes marcarán el marco político. Y si al final todo es ruido para que unos políticos hagan de prohombres sin cambiar nada substancial, ya conocemos el final e igual es mejor quedarnos como estamos. Quizás por esto la política desilusiona… Pero si nos moviéramos ¿Cuáles serían las alternativas para todo el gradiente de propuestas?
El modelo España
No partimos de cero. Bastante es lo que se ha avanzado en libertad y derechos. La primera alternativa, pues, es continuar en el marco actual con sus ventajas y defectos, buscando ese mejor país. Con un escalado de posibilidades, que van desde región hasta nación. Puestos en lo último, y cuando desde un esquina de España se empezara a enunciar los valores a qué se aspira, se chocará contra la igualdad constitucional y la mayoría de las leyes orgánicas, diseñadas para una eficiencia media, que a la larga cercenarán cualquier despegue, por más plural que sea España.
El reto en este contexto sería arrastrar en el proyecto a todo el estado, y liderarlo. Vender la autoexigencia a toda España. Y cuando se intentó, con mucha menos ambición … ¿Alguien se acuerda del Proyecto del partido reformista? Podría ser un antecedente de la respuesta que se encontrará, aunque se enuncie un proyecto ilusionante para todos. Y el plan castellano ya está en marcha. En esas circunstancias, si no hay ideas nuevas, mejor sigamos el camino actual, con una autogestión parcial y con partidos nacionalistas que pidan defensas de una identidad, tan iguales y legítimas en el fondo, como las de Aragón ó Asturias. A cambio, se pertenecerá a una masa crítica capaz de aguantar mejor los embates de la globalidad.
Y seguirá abierta la herida de la dignidad y del respeto a una identidad histórica, poblada de gente nueva. Algo se podría dulcificar, en sintonía con las EuroRegiones. Recuperar las sinergias con Valencia y coincidir en los intereses del corredor mediterráneo. O recoger el espíritu de la Corona de Aragón, respetuosa con las diferentes instituciones que acogió.
Este modelo tiene pendiente por resolver las desigualdades originadas por la palabra Igualdad: Desigualdades de coste de vida de sus comunidades; desigualdad en iniciativas; desigualdad de esfuerzos en la esfera privada y pública; desigualdad entre nativos y residentes, desigualdades de género y desigualdad en las identidades.
El modelo independiente
El modelo independiente es el más romántico, pero tocando de pies al suelo es el que parece presentar más riesgos y limitaciones cuando se contempla al mercado global. Cuando se aspira a una convivencia, regida por valores distintos y mejores, habrá de darnos de comer a parte. Pero, no por desprenderse de España se está en la Europa política. Falta ser aceptado en la propia Europa, y en el concierto de naciones. Y Francia puede ser tan feroz como la España nacionalista cuando vaya a perder territorio. Ambas usarán a Bruselas en su interés. Y con unos vecinos agresivos, podemos perder los mercados de subsistencia, retrocediendo a hoteleros de por vida.
¿Como quedarían los bonos de Catalunya, y con que parte alícuota de deuda española cargaríamos? Como quedaría su solvencia cuando se iniciaran acciones que pusieran en riesgo mercados e ingresos? Si te aíslas y pasas por debilidades, también puedes ser pasto de las liberalizadoras condiciones radicales del FMI y la OMC que obligarán a reabrir las mismas puertas que se quieren poner. Los desmembramientos balcánicos y soviéticos dan fe de la dificultad de esos caminos, cuando distintas identidades comparten el mismo territorio.
En otro orden se me ocurre el anacronismo del duque ingles ó el conde castellano pidiendo la independencia en base a derechos históricos. Ningún problema a reconocer y honrar su origen, pero difícilmente podrá ofrecer una vida digna para sus súbditos si no se integra en un orden económico superior. Y con el máximo respeto, veo curiosa una posibilidad más económica: Andorra, país soberano con un horizonte sin nieve, podría cobijar institucionalmente a la Catalunya independiente ó a la Corona de Aragón….
El modelo Iberia.
La fantasía de Saramago podría ser semilla de una realidad posible. Consistiría en abogar por la refundación de España en una Iberia de naciones, con puerta abierta a Portugal si lo desea.
No sería tan mal proyecto quimérico, si nos dejáramos de competitividades locales, y comprendiéramos la que se avecina. Identidades plurales con autoexigencias distintas, pero hermanadas en intereses sinérgicos: Desde una eficiencia en el Mediterráneo, hasta una restitución productiva a la Iberoamérica que nos enriqueció, ayudando a superar los feudalismos que allí se exportaron. Con el pago de mestizajes aquí y allí, y con un respeto institucional como el que practicó la corona de Aragón. Una ibérica comunidad de naciones que no repitiera los errores culturales de la Commonwealth británica.
Esta nueva Iberia tendría peso y sentido en el mundo. ¿No tendría futuro una Iberia que mirara al sur como árabe, al norte como europea, al este como mediterránea, y hacia Iberoamérica en dos idiomas? Y Catalunya sabe de esas sinergias y mestizajes.
El modelo Iberia tiene además un valor añadido. Proclamado en España y para España, ayudaría a visualizar y defender más claramente en el contexto de hoy, la voluntad de hermanamiento con la España nacionalista, a la vez que marcaría el respeto a la autoexigencia de cada comunidad por su futuro. Permitiría romper la perversidad de la Igualdad, manteniendo la de mínimos, pero liberando la de máximos cuando de autoexigencia se trate. A medida que crezca la autoexigencia del resto, crecerán los mínimos de igualdad. Quizás así se evitaría que se siguiera jugando con la palabra nación.
El modelo de Iberia es coherente con la historia de las identidades y se acoge a los tiempos que propugnan uniones entre vecinos con usos comunes. Lo que ya es impredecible, caso de que el modelo fuera comprendido, es si la España interior dejaría espacios para practicar los nuevos valores de ese país que algunos imaginamos.
Futuro imperfecto de Catalunya
Ha sido un largo circunloquio para concluir que podría haber un futuro mejor para Catalunya. Incluso un futuro con contenido distinto de los demás, que justificara rumbo y destino propio. Un proyecto no excluyente, al que se pudieran apuntar los vecinos y extenderlo hasta donde alguien dijera “Yo no juego”, pues de reglas de juego político-social se trata. Este futuro dependería en primer término de nosotros, de nuestro inteligencia, ilusión y autoexigencia. Pero en segundo término dependería de los demás. De los que tuvieran que lidiar con nuestra nueva realidad. Sea para aceptarla ó para combatirla.
Entiendo que es un futuro imperfecto, por no tener camino al objetivo. El camino ha de hacerse. El repaso a lo escrito me constata la preeminencia de la individualidad y la inmediatez, elementos opuestos al futuro que viene, singularizado por su dimensión globalizadora e interdependiente. La individualidad facilita “el divide y vencerás”. La inmediatez no da tregua a la reflexión. Y no aprecio voluntad ni margen en la población para intervenir en ese futuro, ni voluntad para un territorio menos artificial donde vivirlo. Ni en los políticos que, ignorando esas pensamientos, buscan feudalizar un territorio, centrados en una endogámica disputa del poder a corto plazo, cerrando así un círculo sin salida.
No lo hay para su territorio, con heridas singulares en parajes desvirgados, sujeto aún a la especulación, y sin voluntad de reversibilidad. Mientras el territorio se equipare a un bien más y pueda ser objeto de capitales globales, a falta el marco regulador, peligra cada una de las calas, planas y valles de Catalunya. Sigue abierta la posibilidad de los pelotazos, con la conversión del territorio en un gran Resort artificial a mayor honra de la cultura y el ocio. ¿Port Catalunya? ¿Es esa nuestra voluntad de pervivencia en el futuro?
No parece haberla para su gente, que está por otras cosas. No lo hay por la composición de la población, con un alto porcentaje ajena a las raíces de lo que Catalunya fue. Como tampoco la hay por los valores que imperan, donde parece primar el hedonismo individual por encima de las virtudes y esfuerzos colectivos. La generosidad que íntimamente sigue existiendo se reduce a las ONG. Y la relaciones interpersonales menguan, en un tejido civil que va perdiendo las instituciones que la hicieron fuerte. Y si ya no nos encontramos, ¿Como pactaremos un futuro?
¿Con los políticos? Despertarnos y movernos requiere liderazgo. Y ellos no lideran, sino que se ponen delante de la gente cuando ésta se mueve ó se queja. Ellos están por otra labor, vendiendo cataplasmas de derechos mal gestados, sin alcanzar nada nuevo, pero justificando su propia existencia Aquí con contradicciones, titubeos y divisiones. Y en España, consintiendo faltas de respeto, roces y ahogos. Nos quieren hacer creer que la buena intención lo redime todo, pero no olvidemos que “L’infern en es ple de bones intencions”.
Todos hemos visto alguna vez la película acelerada de nubes y cielos. Momentos hubieron con ventanas para que Catalunya tocara la luz. Pero ahora la globalización ha ensombrecido las posibilidades. Y en la hipótesis de una independencia, sería un “salir para volver” a un Estado asociado ó preferente con la España abandonada, en nombre de un comercio, una defensa, ó un alistamiento en uno de los bloques de la globalización., porque un aislamiento en un mundo multirelacional podría ser un suicidio colectivo anunciado.
Pero hay otros caminos y modos. Los triunfos envanecen, y los fracasos enseñan. Reconozcamos la desorientación de hoy como fracaso. Reelaboremos las ideas y hablemos de movernos. Igual los políticos despiertan y se ponen delante. Diseñemos una hoja de ruta tras pactar en los horizontes del largo plazo, con una mejor ética que no eluda la autoexigencia, el esfuerzo y el conocimiento. Corrijamos lo mal parido, empezando por la formación, la ley del suelo, la ley electoral y la financiación local, política y judicial. Regulemos a las multinacionales que se interponen en los servicios básicos, y evitemos el esclavismo frente a ellas y frente al consumismo innecesario. Y no importa que a España le guste ó no.
¿Puede ser Iberia un nuevo marco que concilie unión e independencia? Desde el mero enunciado que visualice la nueva convivencia deseada con los pueblos de España, hasta la refundación política de Iberia, si llegara a cuajar un soberanismo. Tuvimos una Reneixença al abrigo del progreso de una burguesía. Quizás en esa Iberia reencontremos la nueva riqueza conciliada con los valores del hombre. Entre tanto tendremos crudo volver a ser lo que fuimos.